Estas notas existen para evitar malentendidos cuando alguien organiza una práctica grupal con nuestras fichas. No son reglas de la casa ni un reglamento: son definiciones de trabajo que nos ayudan a hablar de lo mismo cuando comparamos tazas entre varias personas.
Qué es una ficha sensorial
Es un formulario breve donde se anotan aroma, acidez, textura y temperatura de servicio de una taza concreta. No reemplaza la conversación del grupo ni funciona como evaluación: sirve para dejar registro de lo percibido en un momento y poder volver sobre eso después.
Qué no promete el proyecto
Mapa del Café es un proyecto ficticio con sede en Córdoba. El material es educativo y no acredita, certifica ni habilita a nadie para ejercer un rol profesional. Tampoco garantiza que un grupo llegue a un acuerdo: solo ofrece un vocabulario para describir mejor lo que cada persona percibe.
El método como variable, no como receta
Cuando dos tazas del mismo café se perciben distinto, el método de preparación suele ser parte de la explicación. Anotarlo junto a la ficha permite comparar sin concluir de antemano cuál está "bien": la idea es registrar la variable y discutirla con el grupo.
Uso y adaptación del material
Las fichas son reutilizables y se pueden ajustar al tamaño y al ritmo de cada grupo. Si coordinás un taller con muchas personas, conviene reducir la cantidad de campos antes que apurar el llenado: una ficha completa pero apresurada aporta menos que tres campos bien observados.
Sobre el vocabulario compartido
Los términos que usamos en las fichas y en el mapa sensorial son puntos de partida, no definiciones cerradas. Si en tu grupo "cuerpo" y "textura" se entienden de otra manera, conviene aclararlo al inicio de la práctica y anotarlo al margen. La comparación funciona mejor cuando el grupo acepta que las palabras se negocian, y que dos personas pueden describir la misma taza con adjetivos distintos sin que eso invalide ninguna lectura.
Tampoco hay una temperatura de servicio "correcta" que debamos imponer. Registramos la temperatura en el momento de la cata porque cambia lo que se percibe, y esa información es más útil que cualquier recomendación general. Del mismo modo, el mapa visual no ordena las tazas de mejor a peor: las ubica según atributos anotados, para que el grupo vea dónde coinciden y dónde no.